Mujer innovadora y audaz en las relaciones públicas

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Para Saraida De Marchena, directora de relaciones públicas de Cap Cana, “un/a profesional de las relaciones públicas, amén de tener el perfil adecuado, poseer cultura, educación y dominio del manejo en los ambientes requeridos, ha de contar ante todo con una serie de valores éticos y morales”. Y trabajar, como le ocurre a ella, con una empresa cuyos ejecutivos tengan “una visión real de lo que significan las relaciones públicas y las comunicaciones”.

Es que esta labor va muchísimo más allá de lo que todavía algunos entienden como una relación exclusivamente con los medios de comunicación. Implica un trabajo de comunicación muy amplio, de dirección, de gestión de la comunicación entre la organización de la empresa y sus diferentes blancos de público.

“En Cap Cana nosotros lo aplicamos en todos los órdenes”, dice. Esta joven mujer, recientemente galardonada con el premio “Excelencia Relaciones Públicas 2008”, otorgado anualmente en la Cumbre Iberoamericana de Comunicaciones mediante la votación de destacados empresarios que por vez primera se involucaron en las votaciones y reconocieron la labor de De Marchena; es la única profesional de nuestro país que es miembro activo de la Internacional Public Relations Association (IPRA), establecida en 1955 con sede en Londres, Inglaterra, una entidad que funciona con un código de ética y que desde 1990, cada año otorga los “The IPRA Golden World Awards for Excellence”, un galardón que viene a ser como “el Oscar de las relaciones públicas” a nivel mundial.

Si bien Saraida, aun reuniendo las calificaciones no ha aplicado todavía a este premio -es miembro desde hace apenas un año-, sí puede enorgullecerse de haber sido, en el año 2007, seleccionada por la revista Summa como una de las 75 grandes empresarias y ejecutivas de Latinoamérica y el área del Caribe, señalándosela entre otras cosas, como audaz e innovadora.

Tales atributos son fácilmente comprobables y en República Dominicana llevó a cabo lo que supuso una novedosa iniciativa: un conversatorio con el célebre golfista mundial Jack Nicklaus, invitado al país con el fin de dialogar ante un numeroso público, con periodistas internacionales.

En una segunda ocasión, ella organizó una conferencia de prensa simultánea con Nicklaus vía satélite, cubriendo Nueva York, Miami, Toronto, Puerto Rico, Madrid, Londres y, claro está, Cap Cana.

Para efectuarla compraron el satélite y generaron la señal desde nuestro país. “Todo era en vivo”, recuerda la directora de relaciones públicas de Cap Cana, mientras como invitada a “La Hora del Té” conversa con sus anfitrionas: Rosanna Rivera-Caminero, directora ejecutiva de Revistas y Comunicaciones del Grupo LISTÍN DIARIO; Magnolia Kasse, editora de Las Sociales; Carmenchu Brusíloff, editora de Aldaba; y Lourdes Rodríguez, encargada de relaciones públicas.

“Todo era en vivo, por satélite preguntaban y respondían. Hubo traducción simultánea. Subí la señal en vivo a la página web de Cap Cana, y al mismo tiempo el departamento de informática creó un link para que periodistas y propietarios de Cap Cana pudieran conectarse y ver lo que estaba pasando”, comenta De Marchena.

Su prioridad es la familia
“Jack Nicklaus nos había dado media hora y le explicamos que necesitábamos 45 minutos. Él aceptó porque nunca un cliente le había propuesto una conferencia similar”. La actividad, afirma, por su alto costo, “nunca hubiera sido posible si los ejecutivos de Cap Cana no hubieran confiado en esta estrategia”, agregó.

Para llevar a cabo con éxito este evento, confió asimismo en el equipo con el que labora. “Hemos conformado un equipo de personas excelentes, responsables, conocedoras de las relaciones públicas, trabajadoras, leales, cumplidoras de la misión, que han dado el cien por ciento. Son seres humanos de grandes valores, con educación de hogar y formación moral”, dice.

El crecimiento profesional
En su devenir profesional, en la medida en que Cap Cana ha crecido y fueron aumentando las responsabilidades del departamento, abriendo nuevos mercados, manejando directamente República Dominicana, y como mercados directos teniendo a Puerto Rico, Estados Unidos (con diferentes estados que interesan), Venezuela, Canadá, España, Inglaterra y Alemania, Saraida consideró oportuno interrumpir por un tiempo su programa de televisión “La noche con Saraida”, y puso operacionalmente en bajo perfil a Markatel, su empresa de comunicación corporativa.

Ante las responsabilidades crecientes en una empresa de carácter mundial, la ejecutiva de Cap Cana estableció como primera prioridad su familia: su esposo, el cirujano ortopeda traumatólogo Luis Alcántara Abreu, y sus hijos.

“La familia completa es la gran sacrificada”, admite para prontamente aclarar: “Sin el respaldo de mi esposo no lo hubiera hecho. En cada proyecto laboral en que me he involucrado he recibido su apoyo, su asesoría, su consejo”. Para ella, “tener una persona que quiera el bien para ti no es la persona que te está alabando todo el tiempo”.

Pero sí es el que le advierte lo que está mal, y quien “ha escuchado las lágrimas y las alegrías”. A lo que agrega: “El tiempo fuera del trabajo trato de dedicarlo completamente a la familia, aunque implique sacrificar el tiempo para uno mismo. No importa que no pueda leer un libro, o que no pueda ver la televisión. Y he aprendidoñme costó-que cuando cierro la puerta de mi casa, entro a mi hogar y dejo el trabajo afuera”, aunque admite que hay excepciones, pero “tuve que aprenderlo porque seguía trabajando mentalmente”.

Detalles personales
Saraida De Marchena Kaluche, en una definición de sí misma, confiesa ser una persona honesta, que trata de ser humilde en su accionar en la vida, con valores muy firmes, trabajadora, entregada a lo que cree y sumamente responsable.

“En lo personal se puede seguir creciendo. En la misma medida en que mi hija va creciendo, en la misma medida uno va aprendiendo. La vida es un aprendizaje constante en el orden profesional y en lo personal, si estás abierta a los cambios”, afirma.

La ejecutiva de relaciones públicas de Cap Cana, quien trae en sus genes el amor a la música por su abuelo, el compositor y diplomático Enrique De Marchena Dujarric, aprendió a tocar piano y guitarra clásica. Se licenció en publicidad y medios de comunicación en APEC con una especialización en relaciones públicas, en la UCSD.

Su padre, Enrique De Marchena, le enseñó que los valores morales y la ética en el trabajo “no son negociables”, y su madre, Aída Kaluche de De Marchena, los valores firmes.

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